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163. Esencialismo

Creo en la simplicidad. Es asombroso y triste al mismo tiempo ver cómo hasta el hombre más sabio ocupa sus días en asuntos triviales, creyéndose obligado a relegar al último término las cuestiones más importantes… Simplifiquemos el problema de la existencia y distingamos lo necesario y lo real. Henry David Thoreau

El esencialismo, como su propio nombre indica se basa en centrarse en lo esencial. Me gusta este enfoque de ver la vida porque realmente es prácticamente lo mismo que el minimalismo. La idea original era compartir las ideas principales que saqué del libro Esencialismo de Greg Mckeown, pero era tantos temas que no iba a ser un artículo nada esencialista. Por ello he reducido el contenido a cuatro ideas principales que os expongo a continuación.

Para ser esencialista quizá siquiera hubiéramos de conocer este término, pero en fin, para serlo debemos decidir deliberadamente las cosas más importantes de nuestra vida y centrarnos en ellas. Para ello debemos ser capaces de decidir qué cosas nos importan más y decir que no a las que nos importan menos, siempre que esté en nuestra mano, que suele ser la mayoría de las veces.

Vayamos paso por paso.

¿Qué es lo más importante para tí en esta vida?

Supongamos que nos importa nuestra vida, en ese hipotético caso lo más coherente sería saber qué es lo que más nos importa en ella para poder invertir más tiempo y energía en esos ámbitos. Parece de coña, pero casi nunca nos paramos a pensar qué es lo más importante de nuestra vida.

Para ayudar con eso hay un ejercicio muy sencillo y divertido, piensa que estás en tu lecho de muerte. ¿Haciendo qué cosas te hubiera gustado haber pasado más tiempo? Seguramente que mirando una puñetera pantalla de móvil no está entre esas cosas.

Elige deliberadamente dedicar más tiempo a tus prioridades

Si no elegimos decidida y deliberadamente en qué concentrar nuestras energías y nuestro tiempo, otras personas elegirán por nosotros. Esto de elegir es una acción, no es una cosa. Hay que mover el culo. La capacidad de elegir no es algo que alguien te pueda quitar, ni siquiera que puedas ceder… aunque es algo que puedes olvidar. Simplemente la inercia que llevamos nos hace olvidar lo realmente importante, esos malos hábitos como mirar el móvil cada 5 minutos o después de cenar tirarnos en el sofá a ver la tele.

Una vez que tenemos nuestras prioridades, término que en el siglo XV sólo existía en singular, quizá nos demos cuenta de que no tenemos tiempo. No tenemos tiempo para entrenar, o para jugar más con nuestros hijos, para cocinar, para salir a dar un paseo… Ha llegado el momento de priorizar y decir que no.

Decir que no

Si realmente queremos hacer con nuestra vida lo que realmente queremos hacer debemos asumir esa responsabilidad, ser proactivos. Es más fácil dejarse llevar por el día a día y quejarse de que no tenemos tiempo que asumir la responsabilidad…

Tenemos que decir que no a las cosas que no son esenciales para nosotros, para poder decir que sí a las cosas que realmente importan, por ejemplo, decir que no a ver la tele por la noche a cambio de decir que sí a levantarme una hora antes para entrenar porque me acosté temprano.

Más no siempre es mejor, mejor es mejor

Quizá sea esta la esencia del esencialismo (qué bonito). No se trata de hacer más cosas, se trata de quitar las cosas que no importan para poner las cosas que realmente importan. Por poner otro ejemplo, cocinar es de las cosas importantes que hemos dejado de hacer porque no tenemos tiempo, pues saquémosle.

Me gusta el ejemplo del armario porque vale, no sólo de metáfora para hacerlo con nuestra vida en general, sino como ejemplo concreto que podemos poner en práctica ya mismo.

El ejemplo del armario

Saca toda la ropa de tu armario encima de la cama. Coge un prenda y en vez de preguntarte: «¿Me pondré esto alguna vez?», haz una pregunta más estricta: «¿Esto me encanta?» Si la respuesta es un no, es una prenda candidata de ser eliminada. Mete solo de vuelta al armario lo que realmente te encante. Lo suyo hubiera sido no comprarse ropa de más, pero es un paso.

Lee o escribe en vez consultar compulsivamente el móvil

Algo que comenta el libro y que me ha resultado útil es ponerte a escribir un diario o simplemente escribir. Esto nos ayuda a ordenar los pensamientos. Otra idea es por la mañana, en vez de consultar el correo o las redes sociales, leer 20 minutillos de literatura clásica, el autor recomienda libros motivacionales, yo me tiraría más a Guerra y Paz, Walden, Las meditaciones de Marco Aurelio, Robinson Crusoe, Cartas morales a Lucilio… Esto ya cada uno 🙂

Reflexión final

Lo que has leído es una parte adulterada por mí de las ideas principales que he sacado del libro, que creo que se parece bastante poco al contenido en sí. Me gusta la idea principal que transmite el libro, para mí no tan esencialista, ya que precisamente lo leí semanas después de haber dejado las redes sociales y una de las cosas por las que el autor se considera esencialista es no revisar un día a la semana dichas redes sociales…

Nuestros abuelos seguramente eran mucho más esencialistas que nosotros y no se las iban dando por ahí de guays, pero creo que en el mundo que nos ha tocado vivir tenemos que hacer un esfuerzo consciente en esta dirección para separar lo importante de lo que no.