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179. ¿Cómo la glucosa se almacena en el músculo? (Por qué la insulina no te hace engordar II)

En la primera parte habíamos visto qué es lo que ocurría ante una alta ingesta de carbohidratos. Estábamos en la parte en que la carga de hidratos había sido suficientemente alta como para estimular al páncreas a segregar insulina, después de haber cargado el hígado de glucógeno.

En este momento la glucosa va a ir al músculo o al tejido adiposo (la pancetita). Ahora vamos a ver qué es lo que hace que se utilice en el músculo, se almacene en él en forma de glucógeno o en nuestro tejido adiposo en forma de grasa. En esta parte analizaremos qué es lo que pasa cuando esta glucosa llega al músculo y cómo se comporta éste en función del estado energético del mismo y de nuestro propio cuerpo.

Antes quería hacer un apunte (sobre todo si lo escuchaste en el podcast) sobre la parte I. Dije que la causa por la que no mueres sino desayunas era porque todos los órganos expresan GLUT1 y GLUT3, pero más que eso es porque nuestro cuerpo en el hígado es capaz de fabricar glucosa en el hígado (gluconeogénesis) si no la ingerimos en la dieta. Es decir, el error estaba en confundir «pedir glucosa», con que «haya» glucosa disponible a pesar de no haberla ingerido.

Aclarada esta pequeña errata, vamos a ver qué es lo que pasa cuando la glucosa llega a nuestros músculos.

Glucosa: de la sangre al músculo

Con la insulina hemos abierto la puerta a la entrada de glucosa en el músculo (expresando los transportadores de glucosa GLUT4). Una vez que llega allí pueden pasar 3 cosas:

  • Uso instantáneo de energía: Esto ocurre con un estatus energético bajo en las células musculares. Esto podría suceder cuando estemos comiendo menos de lo que nuestro cuerpo gasta. Por ver un ejemplo más extremo, si estamos haciendo una ruta en bici y ya tenemos los depósitos de glucógeno de nuestros músculos bajo mínimos y nos comemos una barrita, usaremos esa glucosa como energía para nuestras piernas en ese preciso momento, la situación no nos da para reponer las reservas de glucógeno.
  • Almacenamiento en forma de glucógeno: Cuando tenemos un estado energético alto y el glucógeno muscular está bajo. Siguiendo con el ejemplo anterior, al llegar a casa con la bici medio apajarados, con el glucógeno bajo mínimos, atacamos la nevera y al rato después te metes una buena cena alta en hidratos. En ese caso, al haber conseguido un balance energético positivo y después de haber rellenado el glucógeno hepático, rellenaremos ese glucógeno muscular. El caso sería similar si venimos de entrenar del gimnasio, del parque de calistenia o de casa, después de haber hecho un buen entrenamiento de fuerza, esa glucosa extra irá a reponer el glucógeno muscular.
  • Expulsión fuera del músculo: Ante estado energético alto y glucógeno muscular alto. En este caso la glucosa no entra al músculo e iría hacia el tejido adiposo.

Resumen claro de todo esto: Sólo podemos almacenar grasa a partir de carbohidratos con un alto estatus de energía.

¿Qué es eso del estatus de energía?

Esto es la «madre del cordero» de todo lo que hemos visto hasta ahora. Lo que en última instancia decide si esa patata (o ese kilo de patatas si eres una persona en buena forma) que te comiste será utilizada inmediatamente para energía o será almacenada en el músculo (en forma de glúcogeno) o en tu tejido graso en forma de grasa.

Podemos hablar de estatus de energía general de nuestro cuerpo. Resumiendo mucho, si estamos en estado de ayuno o «alimentados». Después de comer estamos en estado «alimentado», o postpandrial si nos ponemos técnicos, hasta 3 – 4 horas después. Durante este estado la hormona principal segregada por el hígado, que facilita el almacenamiento de glucosa (ya sea en forma de glucógeno o grasa) y durante el estado de ayuno, la hormona predominante será el glucagón, que precisamente hace lo contrario, es decir, oxidar (gastar) glucosa. También podemos llamarlo estado anabólico, en la que está más activa la vía mTOR o, por el contrario, el catabólico, en el que predomina la vía AMPK. Después de un día de recarga de hidratos estaríamos a tope de mTOR y tras un ayuno de 3 días lo estaríamos de AMPK.

Lo acabo de explicar de forma muy muy ambigua, para dar sólo unos brochazos sobre cómo funciona nuestro organismo, algo mucho más complejo que habría que pintar con un fino pincel.

Este estatus de energía y estas vías también funcionan a nivel celular. Cada día dentro de las células de nuestro cuerpo tienen lugar multitud de reacciones bioquímicas. Estas reacciones se activan, de desactivan, se aceleran o se hacen más lentas en función de las necesidades y funciones generales de la propia célula. No sólo actúa la vía mTOR o AMPK. En cualquier momento, las numerosas vías involucradas en construir o descomponer componentes celulares es monitorizada y equilibrada de forma coordinada (fuente).

Después de ver la clave que va a hacer que la glucosa extra se almacene en forma de grasa o se utilice en el músculo, en la parte III veremos qué es lo que pasa cuando llega a nuestro tejido adiposo, la poca grasa que almacenamos a partir de comida alta en carbohidratos, cuánto de esa glucosa extra va el músculo y cuánto para grasa en función de nuestra composición corporal y quizá lo más chocante: necesitamos grasa para poder almacenar ese exceso de glucosa en forma de grasa. Ya de paso veremos que con una dieta lowcarb o incluso cetogénica también podemos engordar.


¿Sabes qué ayuda a tener una buena
sensibilidad a la glucosa en tus músculos?
Un buen entrenamiento de fuerza.

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