395. En la filosofía está la felicidad (Séneca)

Séneca y el laberinto de la felicidad

¿En qué consiste el error cuando todos buscan la felicidad en la vida?
En que confunden los medios con el fin y huyen de esa felicidad cuando creen perseguirla. 

Hoy os traigo la número 44 de las Cartas a Lucilio, con el título original: En la filosofía existe la verdadera nobleza.

Escrito breve y potente en el que Séneca habla a su buen amigo de la posibilidad que tenemos todos de ser nobles, sin haber nacido como tales. Y de cómo persiguiendo la felicidad, a veces nos pasa como a los que se encuentran en un laberinto… Aquí la tienes:

Todavía te empequeñeces delante de mí y dices que la Naturaleza primero y después la fortuna, te han tratado con poco favor; cuando la verdad es que puedes salir cuando quieras de lo vulgar y elevarte al grado más alto de felicidad. En filosofía es cosa excelente no tener en cuenta la extracción. 

Si nos remontamos al primer origen, veremos que todos los hombres proceden de los dioses. Tú eres caballero romano; tu mérito te ha elevado a esta dignidad. 

No todos tienen como tú un puesto señalado en los espectáculos; no todos tienen entrada en el Senado; hasta a los mismos que toman parte en los trabajos y peligros de la guerra se les alista de un modo bastante desdeñoso: pero la virtud está patente para todos y ante ella todos somos nobles. 

La filosofía tampoco elige ni rechaza a nadie, brillando igualmente para todos. Sócrates no era patricio; Cleanto sacaba agua y regaba los jardines; Platón no era noble, pero la filosofía le ennobleció. ¿Por qué no has de esperar que llegarás un día a ser como ellos? 

Todos estos grandes varones serán tus mayores si te muestras digno de ellos, y te mostrarás, en efecto, si te persuades de que nadie puede aventajarte en nobleza. Porque todos tenemos igual número de predecesores y no existe nadie hoy cuyo origen no se remonte más allá de la memoria. 

Platón dice: «No hay rey que no descienda de un esclavo, ni esclavo que no descienda de reyes». El tiempo, con sus continuos cambios, confunde las extracciones y la fortuna las sube o las baja según su capricho. 

¿A quién puede llamarse noble? A aquel que naturalmente se inclina a la virtud. Solamente a éste se le debe considerar así: si, por el contrario, te fijas en la antigüedad, no encontrarás a nadie antes de cuyo origen no existiese nada. 

Desde el origen del mundo, larga serie de generaciones, unas ilustres y otras oscuras, nos han traído hasta este día. Un atrio lleno de retratos ahumados no hace al hombre noble. Nadie ha vivido para honrarnos a nosotros, y lo que antes de nosotros se hizo, no nos pertenece. 

La disposición del alma hace noble al hombre, puesto que, desde cualquier condición en que se encuentre puede elevarse hasta hacerse superior a la fortuna

Supón que no eres caballero romano sino solamente liberto; tendrás la ventaja de ser el único libre entre muchos nobles. «¿De qué manera?» preguntarás. Si no distingues los bienes de los males, según la opinión vulgar. 

Es necesario considerar no el origen sino el fin. Si se encuentra algo que pueda hacer feliz la vida, derecho tiene a que se le cuente entre los bienes, porque no puede degenerar en mal. 

¿En qué consiste el error cuando todos buscan la felicidad en la vida? En que confunden los medios con el fin y huyen de esa felicidad cuando creen perseguirla. 

Porque, a pesar de que consiste en tranquilidad sólida y firmeza inmutable, amontonan sin embargo objetos de inquietud, y no pudiendo soportar la carga, la arrastran por el difícil camino de la existencia. 

De esta manera se alejan siempre del reposo que anhelan y cuanto más trabajan, más obstáculos levantan y más retroceden. Les sucede lo mismo que a los que corren en un laberinto; su misma velocidad les confunde. Adiós. 

Si quieres tener todas las cartas de Séneca a su buen amigo Lucilio en papel o en formato digital,
las encontrarás en el libro Cartas de un ESTOICO.

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