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122. Transformar cualquier calzado en minimalista

Si tienes por ahí unas zapatillas viejas o que ya no usas ha llegado el momento de darles una segunda oportunidad. Es un proceso bastante radical, por lo que hazlo con un calzado que ya no te pones porque tiene amortiguación, o por lo que sea, o con uno que tenga la suela ya demasiado gastada.

He probado diferentes formas de hacerlo y os traigo la que mejor me ha quedado. Necesitas un poco de ayuda, pero merece mucho la pena. Vamos a por ello.

¿Por qué modificar una zapatilla?

A los que nos gusta correr minimalista buscamos calzado (si es que no lo hacemos descalzos) sin amortiguación y que no lleve el talón elevado (cero drop). Hoy en día hay bastantes modelos en el mercado que nos ofrecen estas características. Pero hace años, esta opción no estaba a la venta. Y para mostrarlo os dejo un vídeo del famoso corredor de ultratrail Anton Krupicka cortando con un cuchillo de cocina el tacón de las suela de sus zapatillas, ya que según dice textualmente en el vídeo, le frustraba no poder encontrar calzado sin drop.

Si queremos estrenar zapatillas no vamos a tener el mismo problema que encontraba Krupicka. Pero la gran mayoría de nosotros ha tenido un pasado amortiguado y es fácil que tengamos en el fondo del armario esos zapatones amortiguados que ya no queremos ponernos pero que da no se qué tirarlos… ¡Ha llegado su momento!

Proceso

Retirar suela

Sencillo de decir, no tan sencillo de hacer. Es impresionante lo desnuda que se queda una zapatilla cuando le quitamos la suela. Da una sensación de guante maravillosa, de una ligereza sorprendente.

Lo de quitar la suela es bastante más complicado de lo que parece. Viene muy bien pegada al interior del zapato (lo que está debajo de la plantilla) y ésto puede hacer que a veces se rompa esta fina capa textil. Hazlo con paciencia. Un secador para calentar el pegamento suele ayudar.

Elegir suela

Bueno, esto realmente tendrías que hacerlo antes de ponerte a arrancarle la suela a tu zapatilla, ya que no solemos tener suelas por casa. Voy a simplificar el tipo de suela con tres opciones:

  • Neumático: lo más robusto, aunque también lo más pesado y rígido. Hay grosores desde 3mm.
  • Vibram: venden planchas desde 5 mm para hacerte tus propias huaraches.
  • Pregunta al zapatero: tienen material de suelas de zapatos, quizá tenga alguna que te convenza.

Pegar la suela nueva

Al retirar la suela original te habrás dado cuenta que tiene una forma que no se parece en nada a la que vas a poner. Son como la estructura de la zapatilla, dándola forma, lo que hace que al quitarla normalmente siga estando ligeramente elevada en la puntera y con algo de arco plantar.

¿Y cómo adaptamos estás formas a una suela plana?

Pues de mala manera. Se puede hacer, pero por la experiencia que me da haber dejado unas botas de montaña y unas zapatillas con la suela mal pegada, los cantos mal rematados y una pinta horrible, te recomiendo que busques ayuda.

La inestimable ayuda de un zapatero

Cuando vayas a proponerle la idea pueden pasar dos cosas, o que se entusiasme o que te mire raro, no suele dejar indiferente… Los zapateros tienen herramientas y material específico para estos menesteres.

A destacar lo bien pegadas que están en la punta (zona difícil) y en toda la suela. Y cómo está disimulada la zona del arco plantar. Parece que tiene arco, pero es totalmente plana. Vistas así parecen un poco cutres, pero comparadas con las que había hecho yo son una pasada, más aún teniendo en cuenta que es una suela totalmente plana adaptada a una zapatilla con sus formas.

Con buena picha, bien se jode

Perdón por la expresión, pero es que viene como anillo al dedo. Después de ver cómo me dejó el zapatero estas Salomon y me arregló el desaguisado que cometí en otro par de zapatillas de correr, no podía dejar de decir esa frase. Sólo me cobró 5 € de mano de obra, ya que yo llevaba la suela, por lo que merece mucho la pena. Además ellos se dan más maña también para quitar la suela original.

(Busca aquí un zapatero minimalista o apunta el tuyo)

Puntos negativos y positivos

No hay vuelta atrás

Esta es la más importante. Una vez que le metas mano a las zapatillas no habrá forma decente de arreglarlo, por lo que hazlo con unas que estés seguro de no volver a utilizar.

Aunque la mona se vista de seda…

No todo es de color de rosa. Está genial poder reutilizar cualquier calzado, es un pequeño lujo que nos podemos dar los minimalistas. Pero hay veces que no es suficiente. Mis Salomon tenían la zona de los dedos muy estrecha y a pesar de cambiar la suela no he sido capaz de poder usarlas de nuevo. Es una de las cosas negativas que tiene esto del minimalismo, que se te ensanchan los pies y luego pasan estas cosas 🙂

Se puede ver la suela de neumático reciclado y marcado en rojo la poca anchura que tienen las zapatillas en la puntera.

El punto débil: el textil

Claro está que si las zapatillas se nos habían roto por la zona textil (como suele pasar con las Merrell Trail Glove) esto no nos sirve. Pero es probable que al tener que adaptar la zapatilla a la suela hará que forcemos la parte textil de la zapatilla haciendo más probable que rompa por ahí. Esto es más notable cuanto más rígida sea la suela. Me pasó en otro par también con suela de neumático, pero quizá con una suela Vibram de 5 mm, mucho más maleable esto no ocurra.

Se puede hacer con casi cualquier calzado

También lo hice con unas botas de montaña, por probar, ya que parecían demasiado rígidas. Al quitar la suela, ¡menuda maravilla! ¡qué ligereza! Aunque quitar una suela de este tipo lleva más trabajo.

No te estoy diciendo que destroces tus botas, pero si tienes un calzado que vas a desechar, que no sea la típica zapatilla, puede que te lleves una grata sorpresa al intentar hacerla minimalista.

Zapatos «nuevos» por poco dinero

Las suelas rondan los 10 € o mucho menos si compras la plancha entera, y el zapatero te puede cobrar en torno a 5 – 10 € dependiendo de la gracia que le haga el proyecto.

Espero que este artículo haga que te hayas acordado de aquellas zapatillas que tienes guardadas, o aquellas otras que ya están muy gastadas y te animes a minimalizarlas. Al fin y al cabo el minimalismo es algo más correr. El minimalismo también es no estar comprando zapatillas cada dos por tres.

Si quieres empezar con esto del minimalismo en el calzado échale un vistazo al Curso de Minimalismo Básico, donde aprenderás cómo incorporar el minimalismo poco a poco en tu día a día para fortalecer tus pies de forma segura o el Curso de Fabricación de Huaraches para aprender a fabricarte tus propias sandalias con suela Vibram (a unos 3€ el par).