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126. Cuéntame un cuento

Hace tan sólo una o dos generaciones desde que, después de cenar, nos sentábamos a escuchar historias de nuestros mayores. Eran cuentos, poesías o simplemente anécdotas que habían ocurrido. Esto llevaba sucediendo desde el descubrimiento del fuego por Homo Erectus hace más de un millón de años.

Este hecho del descubrimiento del fuego tuvo un gran impacto en nuestra evolución. Con él fuimos capaces de obtener más nutrientes de los alimentos y de calentarnos, pero uno de las cosas más importantes que hizo fue la de reunirnos alrededor de él. Esto que parece algo sin importancia, fue lo que hizo que desarrolláramos el lenguaje. Empezaríamos con algunos sonidos y con el paso de miles de años  fuimos capaces de ir articulando cada vez más palabras hasta llegar a tener un lenguaje en el que poder comunicarnos al nivel que conocemos hoy en día.

La tradición oral

Esto de escuchar los relatos de nuestros mayores, que a su vez fueron contados también por sus mayores y así generación tras generación es la tradición oral. Muchos de ellos son los cuentos tradicionales, cada cultura tiene los suyos. Tratan de enseñar o me atrevería a decir, que hasta educar. Estamos perdiendo esta tradición oral y no sólo eso, si no también el valor, la moraleja, que contienen estos cuentos al pasar a versiones descafeinadas.

¿Os acordáis de el cuento de los tres cerditos? ¿Sabéis que es lo que pasa en la versión original? Pues que el lobo se come al cerdo de la casa de paja porque es un vago. Luego se come al de la casa de madera porque también es un vago. El cerdo mayor, que es un currante, no solo repele el ataque del lobo si no que se lo come. Y punto. Ni rescata a los hermanos de la tripa del lobo ni éste se escapa. Crudo, sencillo y directo. La moraleja es clara.

Con la versión descafeinada de hoy en día, la moraleja es: Sé un vago que alguien vendrá y te sacará las castañas del fuego.

Las historias en verso

La mayoría de los textos antiguos estaban en verso, por ejemplo, La Ilíada y La Odisea de Homero, sin irnos tan lejos: el Cantar de Mío Cid. ¿Por qué? Porque esto ayudaba mucho a que fueran fáciles de recordar y luego después recitar. Es mucho más sencillo que recordemos un slogan publicitario cuando rima.

Esto ha cambiado

Ahora ya no nos sentamos a escuchar historias. Ahora ponemos la tele o nos ponemos a ver el Facebook o el Instagram. Esto requiere un nivel de atención mínimo y que nos echen lo que sea…

Sí, yo también utilizo Facebook, Instagram y Twitter para dar a conocer lo que publico, pero no dejo de pensar que es algo un poco vacío, que no requiere atención y que todo el mundo que tiene una web hace porque hay que hacerlo… 

La tecnología es una herramienta

Igual que podemos usar el fuego para cocinar también podríamos usarlo para provocar un incendio. Esto no hace que el fuego sea malo por sí mismo, es una herramienta. La tecnología es igual, en nuestra mano está hacer un buena uso de ella, dominarla y que no sea ella la que nos domine.

Volviendo al tema de la tradición oral, en la que escuchamos hablar a una persona, la tecnología nos ha traído los podcast, ese tipo de radio online grabada. Quiero creer que aunque venga en formato MP3 a través de tu teléfono sigue teniendo algo de esa tradición oral, de esa esencia de estar reunidos alrededor del fuego. Para ayudar en este sentido se me ocurrió la idea de poner un trocito de verso en cada artículo/episodio del podcast resumiendo su contenido, para que así se recuerde mejor.

El movimiento se demuestra andando, así que aquí tenéis el primero:

La prosa es mediocre

el verso, aún peor

pero resumir así el contenido

hará que lo recuerdes mejor

Para seguir con la tradición oral te recomiendo que mejor me escuches hablar de forma más extensa sobre esto en el podcast (puedes escucharlo pulsando al play arriba del todo o suscribirte desde un reproductor de podcast desde tu teléfono). O mejor aún, mucho mejor, apaga el teléfono (también la tele) siéntate un rato a que tus padres o abuelos te cuentes historias y escúchales con atención. A los que tenéis hijos, contadles una historia, si es de la que os contaban vuestros abuelos mejor que mejor, y si no aprenderos una (no vale leerla) y se la contáis esta noche. Os aseguro que si os lo curráis un poquito les va a encantar 🙂

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