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159. Diógenes era más minimalista que tú

Se presentó el gran Alejandro Magno frente a Diógenes, que estaba sentado en la calle, y le dijo:

– Diógenes, pídeme lo que quieras que te lo concederé.

A lo que Diógenes respondió:

– Pues quítate de enmedio, que me quitas el sol.

Porque ser minimalista no es sólo llevar zapatillas con zero drop, porque quizá el calzado sea lo menos importante del asunto y mucho más lo sea el modo en que vivimos. El caso es que gracias a esto de ir por ahí corriendo descalzo me introduje en el minimalismo, no sólo a nivel calzado, y llegué de casualidad a Diógenes: un hombre sabio bastante macarra y para mí, uno de los padres del minimalismo. Hoy voy a romper una lanza en favor de este hombre sabio y de su injustamente llamado síndrome de Diógenes.

Vamos repasar algunas anécdotas y cosas curiosas de la vida de este hombre.

Murió el mismo día que Alejandro Magno

Diógenes de Sinope nació en el año 404 a.C. y murió en el 323 a.C con 81 años el mismo día que Alejandro Magno (con 32 años). Continuando con el diálogo que mantuvieron cuando se encontraron:

Después de decir Diógenes a Alejandro que se quitara de enmedio y de la consiguiente exclamación generalizada del público, éste le dijo:

Diógenes, ¿no me temes? 

– Gran Alejandro, ¿te consideras un buen o un mal hombre? 

– Me considero un buen hombre

– Entonces… ¿por qué habría de temerte?

– ¿Sabéis qué os digo a todos? Que si no fuera Alejandro, me gustaría ser Diógenes

Pero se encontraron otra vez. En esta ocasión Diógenes estaba mirando una pila de huesos humanos y le dijo:

Estoy buscando los huesos de tu padre, pero no puedo distinguirlos de los de un esclavo.

Minimalista radical

En la edad adulta vivió como un mendigo dentro de una tinaja. Sus únicas posesiones eran un manto, un bastón, un plato y un vaso. Hasta que un buen día vió a un niño beber de una fuente con las manos y comer unas lentejas sobre un trozo de pan. En ese momento se dijo:

– Este niño me ha enseñado que todavía tengo cosas superfluas. Si come sus lentejas con un trozo de pan y cuando termina con ellas bebe agua con sus manos, no necesito ni mi escudilla ni mi cuenco.

Tiró el plato y el vaso contra el suelo y siguió su camino.

Siendo tan radicalmente minimalista, ¿por qué narices se llama síndrome de Diógenes cuando a la gente le da por acumular trastos innecesarios y basura en su casa hasta los topes? Imagino que será por el tema de la conducta antisocial…

El filósofo más macarra

No todo en Diógenes eran cosas a bonitas. Le gustaba masturbarse en la plaza de la cuidad a la vista de todos. La gente le reprendía y él contestaba:

– Ojalá se me pasara tan fácilmente el hambre al frotarme así el estómago.

Era un tío muy cachondo… y cabal

Una vez el barco en el que viajaba fue capturado por piratas y éste vendido como esclavo junto con los demás prisioneros. Estando ya en el mercado de esclavos, el comercial le preguntó:

– Y tú, ¿qué sabes hacer?

– Yo sé mandar.

Y Diógenes se puso a gritar:

¡¿Quién necesita un amo?! ¡¿Quién necesita un amo?!

Al final lo compró, imagino que por poco dinero, una persona acomodada y Diógenes se encargó de sus tierras y sus negocios. Y tanto le gustó a éste que se encargó de la educación de sus hijos y le devolvió la libertad.

Tenía sus disputas con Platón

Compartió época con Platón, éste era más el filósofo de la gente acomodada y Diógenes iba a totalmente a su rollo. Un día se encontró Platón a Diógenes lavando unas hierbas que había cogido en el río para comer y le dijo:

Diógenes, si te acercaras más a la gente con dinero no tendrías que recoger plantas silvestres.

– Platón, si recogieras plantas silvestres, no tendrías que arrimarte a la gente adinerada.

Quizá también uno de los padres del estoicismo

Epicteto lo recordaba como modelo de sabiduría. Es cierto que su forma consecuente de vivir con sus principios recuerdan mucho al estoicismo que surgiera años más tarde con Catón, Epicteto, Séneca, Marco Aurelio…

¿Con qué me quedo de Diógenes?

Por favor, no os vayáis a masturbar a la plaza del pueblo como Diógenes 🙂

Ahora que está de moda, quizá siempre lo ha estado, lo de que es más importante lo que eres, que lo que tienes. Diógenes sólo tenía un bastón y un manto y dormía en una tinaja, por supuesto iba descalzo y no necesitaba más. No digo que haya que deshacerse de todo y echarse a la calle a mendigar, pero ser más minimalistas, necesitar menos cosas, nos haga menos dependientes de las cosas materiales y quizá y sólo quizá un poquito más felices.

¿Quieres saber más de Diógenes?

En la Wikipedia tienes más anédotas sobre él. Pero en este podcast es donde más información he encontrado, y además narrada de forma muy interesante.