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El camino evolutivo

Muchas veces al hablar de alimentación, entrenamiento, ejercicio o simple movimiento, menciono el punto de vista evolutivo del asunto. Para ser capaces de entender con cierta claridad este punto de vista en los diferentes aspectos de nuestra vida, creo que es básico entender de dónde venimos y cómo hemos llegado hasta lo que somos hoy en día.

Este artículo va sobre el camino evolutivo que hemos llevado desde que éramos simios hasta nuestros días. Voy a entrar sólo de manera superficial en el asunto porque no quiero aburrir demasiado. Este paso rápido a lo largo de varios millones de años hará que me deje muchas cosas en el tintero y, en ciertos casos, generalice demasiado para el ojo experto. Pero mi intención es explicar de forma breve cómo fuimos adaptándonos al cambio y tener una idea general de nuestra evolución. Dicho esto, comencemos.

La Teoría de la evolución de Darwin

En 1859 Charles R. Darwin, en su libro El origen de las especies, publicó la Teoría de la evolución, en la que decía que todas las especies de seres vivos han ido evolucionando con el tiempo a partir de un antepasado común mediante la selección natural. Sólo sobreviven los mejor adaptados (the FITtest).

Nosotros, los humanos, no somos una excepción y tenemos un antepasado común con los simios. Los simios son monos sin cola y con el cerebro y el cuerpo más grande que los monos, salvo los gibones que son más pequeños. Simios también son los orangutanes, gorilas y, nuestros primos más cercano, los chimpancés.

El eslabón perdido

Los humanos tenemos un antepasado común de hace aproximadamente 10 millones de años con los gorilas, con quienes compartimos el 98,4% del ADN.

Pero cuando escuchamos hablar del eslabón perdido, técnicamente se refiere al último antepasado común (UAC) entre simios y humanos. En este caso estaríamos hablando del antepasado común entre humanos y chimpancés con los que compartimos el 98,8% de nuestro ADN.

La dificultad de encontrar este eslabón perdido reside principalmente en que hace seis millones de años, de donde se supone que data este antepasado, la sabana africana era un bosque lluvioso, en el cual los huesos se descomponen rápidamente. Por eso hay poca información y tanto misterio alrededor de este eslabón perdido y es poco probable que lo encontremos.

El cambio climático que se produjo en aquella época, hizo que los bosques lluviosos fueran dejando paso a zonas más parecidas a lo que nos podemos encontrar en la sabana africana actual. Esto provocó que parte de esos simios empezaran a buscar alimento bajándose de los árboles y comenzaran a caminar cada vez distancias mayores.

Australopithecus, el primer bípedo

Al menos hace 3,5 millones de años, el Australopithecus empieza a caminar sobre la faz de la tierra. Estamos ante el primer homínido bípedo. Caminaba de manera poco eficiente, pero fue un gran paso evolutivo. Eran más pequeños que nosotros y con mucho más pelo. Podrían ser algo así como chimpancés que caminaban erguidos.

Sabemos esto por las huellas que dejaron en unas cenizas volcánicas y porque la situación del agujero magno. Este agujero situado en el cráneo da paso a la médula espinal. Su posición en los Australopithecus nos indica que tenían una posición ergida.

Del Australopithecus parten dos ramas, los robustos (Paranthropus) y los gráciles (el Homo habilis). Los robustos estaban especializados en masticar duros y poco nutritivos tubérculos y se extinguieron. Los gráciles eran más generalistas y prosperaron.

Homo habilis, las primeras herramientas

El primer humano (del género Homo). Para ser humano hace falta algo más que caminar sobre dos patas, hay que demostrar razonamiento más allá de un animal. Del mismo tamaño que Australopitecus y relativamente parecidos, pero capaz de fabricar las primeras herramientas de piedra. También mayor capacidad craneal que su antecesor.

Estas herramientas, que no eran más allá que lascas de piedras obtenidas a partir de golpear una con otra, nos sirvieron para poder carroñear rompiendo piel y huesos de animales cazados por otros depredadores.

Con el uso de esta sencilla tecnología, el H. habilis pudo incluir estos alimentos animales en su dieta de forma habitual. Como nota curiosa, decir que los chimpancés también comen carne cazando otros animales, pero lo hacen raramente.

Este cambio a una dieta omnívora hizo que H. habilis prosperase, al contrario de lo que le ocurrió a su coetáneo más especializado.

Por darle una apariencia diríamos que eran como chimpancés que caminaban erguidos y además tenían la capacidad de fabricar herramientas muy sencillas.

Por cierto, la fabricación de las primeras herramientas de piedra de esta especie marca el inicio del Paleolítico alrededor de hace 2,5 millones de años. El inicio de la agricultura, hace unos 10.000 años, marca el final del Paleolítico y el comienzo del Neolítico.

Homo erectus, el primer cazador

Aquí viene el siguiente gran paso. Apareció hace unos 1,9 millones de años. Mayor capacidad craneal y mayor tamaño que su antecesor. Seguramente el H. Erectus tenía una apariencia humana, salvo por su cabeza.

Capaz de cazar, utilizando la caza de persistencia, entre otras técnicas. Esto le permitió prosperar y ser la especie Homo que durante más tiempo ha habitado nuestro planeta (más de un millón de años). Salió de África hace 1,8 millones de años y se extendió por Europa y Asia.

Esta migración, seguramente fuera más una dispersión natural. Es decir, no fue una marcha en una dirección concreta, si no una expansión gradual en busca de recursos.

Descubren el fuego hace algo menos de un millón de años, aunque no es hasta hace 400.000 cuando se encuentra de forma recurrente. Esto ayudó a la socialización y a obtener más nutrientes de los alimentos e incluso a poder incluir alimentos que no podían consumir sin cocinar. Y esto, a su vez, ayudó al incremento del cerebro en el siguiente paso evolutivo.

H. erectus desaparece de África hace medio millón de años, aunque en otras partes del mundo sigue persistiendo hasta hace algo más de 100.000 años.


Detalle importante

H. Erectus al ir poblando diferentes lugares del planeta con diferentes características en cuanto clima, vegetación, etc. se fue adaptando a ellas. Fruto de estas adaptaciones hay varias subespecies de H. Erectus o incluso especies diferentes. Para simplificarlo y no liarnos demasiado no voy a entrar en ellas, pero hay que entender que la evolución humana es algo más complejo que un modelo lineal, como muchas veces solemos representarlo.


Humanos «modernos»

Es una agrupación de varias especies. Hace unos 600.000 años H. Erectus fue evolucionando a una u otra dependiendo de la zona. Las principales fueron H. Heidelbergensis (conocido más popularmente en Atapuerca como Miguelón), H. Neardenthal, hombre de Denisova y H. Sapiens.

Estos nuevos humanos tenían un cerebro más grande en función de su cuerpo. A parte de dominar el fuego, comenzaron a usar una tecnología armamentística más avanzada. En vez de palos afilados, utilizaban puntas de lanza hechas de piedra que les permitían abatir a sus presas con mayor facilidad y menor riesgo (tenían que acercarse menos).

Homo sapiens, nosotros

Nuestra especie. A pesar de que nos habíamos dispersado fuera de África, el Homo sapiens viene de un pequeño grupo de unos 14.000 individuos, de nuevo del África subsahariana hace aproximadamente 200.000 años. Y se vuelve a dispersar.

En esta nueva expansión conviven con el resto de grupos de humanos «modernos», lo que hace que tengamos una pequeña parte de sus genes. Pero éstos acaban por desaparecer, algunos como los Neardentales, hace tan sólo 28.000 años.

Esto nos hace a los Homo sapiens la única especie viva del género Homo.

Espero que no haya resultado demasiado denso, ni haberlo resumido demasiado. Espero también que este camino evolutivo os ayude a entender las cosas un poquito mejor cuando hablemos del punto de vista evolutivo ya sea en la alimentación, ejercicio, movimiento, etc.

Puedes escucharme hablar sobre este tema en el episodio del podcast: 89. El viaje evolutivo del simio al Homo sapiens


Fuentes:
How Humans Evolved (interesante librito en PDF sobre la evolución humana)
En busca del primer europeo (documental de los años 90 con Eudald Carbonell)
La historia del cuerpo humano, de Lieberman (de los pocos libros en castellano que hablan de evolución, alimentación y ejercicio)
Wikipedia

 

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