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Sexo y riesgo de sufrir un infarto (Riesgos y beneficios del sexo II parte)

En la primera parte vimos que las relaciones sexuales nos protegen frente a la enfermedad cardiovascular por tres vías:

  • Obteniendo los mismos beneficios que el ejercicio físico, al ser una forma de practicarlo.
  • Estrechando lazos con la persona que se practica.
  • Liberando estrés.

De los tres puntos, el primero, es el que nos puede suponer cierto riesgo. Al ser, al fin y al cabo, un ejercicio físico (entre otras cosas) conlleva un esfuerzo tanto a nivel muscular como a nivel cardiovascular. Este esfuerzo puede suponer un riesgo para las personas de más edad o que ya presentan enfermedad cardíaca, esto hace que el sexo en esta parte de la población se reduzca.

Las personas con problemas cardíacos tienen menos sexo

La gran mayoría (3/4 partes) de las personas que ya presentan estas patologías reducen su apetencia sexual y, por tanto su actividad en la cama notablemente (estudio). Veamos qué riesgos reales hay para poder valorar con más información lo conveniente o no del sexo bajo circunstancias desfavorables de salud.

Riesgo de sufrir un infarto durante el sexo

El propio esfuerzo que conlleva la práctica del sexo puede desencadenar eventos cardiovasculares en personas con este tipo de enfermedad. Pero, ¿hasta qué punto supone un riesgo real? y otra pregunta quizá más importante ¿Los posibles beneficios superan a los riesgos?

Antes de analizar los riesgos en una persona que ya ha tenido algún infarto, veamos qué riesgo hay de tenerlo por primera vez a causa del sexo.

Riesgo de infarto provocado por el sexo en personas sin antecedentes

En el año 1996 se publicó este estudio para arrojar algo de luz sobre este asunto.

En el estudio se preguntó a las 1774 personas que ya habían sufrido un infarto. Por supuesto, para poder contestar a las preguntas sobre sus hábitos sexuales los infartos que tuvieron no acabaron en muerte…

De todos ellos, 858 habían sido sexualmente activos durante el año anterior, 79 de ellos, el 9%, había tenido sexo dentro de las 24 horas que precedieron al infarto y 27 personas, el 3%, lo había hecho dentro de las dos horas anteriores al infarto.

Ahora veamos las que ya habían sufrido un infarto anteriormente, es decir, las que podemos calificar con antecedentes de evento cardiovascular.

Riesgo de infarto provocado por el sexo en personas que ya han sufrido un infarto

De las 858 personas que eran sexualmente activos en el año anterior al infarto se prestó especial atención a los que ya habían sufrido un evento cardiovascular anteriormente (infarto o angina de pecho). Curiosamente el riesgo relativo de que la actividad sexual provoque un infarto en este grupo es el mismo que el que tienen las personas sin este historial.

Parece ser que de todos estos infartos, la actividad sexual pudo ser el motivo de sólo el 0,9% de los casos. Con esto, el estudio concluye:

La actividad sexual puede desencadenar el infarto. Sin embargo, el riesgo relativo es bajo, y puesto que el riesgo absoluto por hora es extremadamente bajo, el incremento de riesgo absoluto causado por la actividad sexual también es extremadamente bajo (una posibilidad entre un millón en un individuo sano). Además, el riesgo relativo no aumenta en pacientes con antecedentes de enfermedad cardiaca y el ejercicio regular parece prevenirlo. Estos hallazgos deben ser útiles para aconsejar a los pacientes y disminuir el miedo a la actividad sexual que a menudo impide la rehabilitación completa de las enfermedades cardiovasculares. ¡Toma ya!

Parece una copia de las conclusiones del estudio en el que ponían a hacer entrenamientos HIIT como rehabilitación a pacientes con efermedad coronaria. Es casi lo mismo: el riesgo se incrementa ligeramente en ese momento, pero en el medio-largo plazo es mayor el beneficio que el riesgo.

El sexo no sólo no es peligroso, sino que protege frente a enfermedades coronarias

Ya vimos en la primera parte por qué vías nos protege, pero veamos más estudios en este sentido:

En esta revisión de estudios concluyen: es seguro y disminuye la mortalidad, pero con un detalle importante, no vale jugar fuera de casa ni mucha fiesta. Dice textualmente:

El riesgo de provocar un infarto de miocardio u otra enfermedad cardiovascular se considera bastante bajo si la actividad sexual se desarrolla con la pareja en situaciones familiares, y sin haber comido y bebido demasiado.

Encuentran la demanda cardiovascular de la actividad sexual dentro de las actividades diarias habituales. Pero además los estudios epidemiológicos revelan que las relaciones sexuales frecuentes son poco probables de ser culpables de incrementar el riesgo de infartos. Por el contrario, el riesgo de los que tienen más actividad sexual es menor que los que menos actividad tienen, y el riesgo de mortalidad es la mitad. Por lo tanto concluyen que:

La actividad sexual es una de las funciones fisiológicas humanas normales, la cual contribuirá a la salud física al igual que lo hace andar u otras actividades diarias. El consejo debería enfocarse en animar a la gente a tener una vida físicamente activa y no abstenerse de la actividad sexual.

El Estudio Caerphilly: Más evidencia de que las relaciones sexuales protegen frente a los infartos

Antes de seguir, comentar que este estudio habla de relaciones sexuales con la pareja, es decir, en un entorno seguro. Con este estudio no se está entrando a valorar el riesgo de enfermedades de transmisión sexual.

En el estudio Caerphilly, midieron la frecuencia en sus relaciones sexuales a lo largo de 20 años a un total de 914 hombres. Tenían entre 45 y 59 años en el momento de empezar el estudio.

Separaron las frecuencias en estos rangos:

  • Menos de una vez al mes: estos si no se morían de infarto se deberían morir de pena… Fueron un total de 197 sujetos, un 21,5%. A este grupo le llamaremos casi nunca.
  • Dos o más veces a la semana: esto está mejor. Fueron un total de 231, el 25,3%. Estos serán los activos.
  • El resto. Este es el cajón de sastre porque entre dos a la semana y uno al mes, hay demasiado margen, pienso yo. Estos fueron la gran mayoría, 486 hombres, el 53,2%. Estos serán los a veces.

En los primeros infartos que se produjeron parecía que la frecuencia de las relaciones sexuales no tenía mucha relación. De hecho, teniendo en cuenta la edad, los del grupo casi nunca y a veces tenían menos infartos que sus vecinos más activos.

Pero al cabo de 10 años el grupo casi nunca tuvo casi 3 veces más infartos (2,8) que el grupo sexualmente activo. A medida que fueron pasando los años y se llegó al final del estudio (20 años) esta diferencia se atenuó y quedó en 1,69 veces más riesgo para los que casi nunca tenían sexo.

Frecuencia sexual y mortalidad

Para acabar, dejaremos a un lado los infartos y nos centraremos en la mortalidad por cualquier causa.

En el Estudio Caerphilly, a los 10 años de comenzar, 150 participantes habían muerto: 67 por enfermedad cardiovascular y 83 por otras causas. Encontraron que el riesgo de morirse por la causa que fuera en el grupo sexualmente activo era la mitad que en el grupo de tenía relaciones una vez al mes.

Resumen

  • El riesgo de que el sexo provoque un infarto en una persona sana es una entre un millón.
  • En las personas con antecedentes de infarto los beneficios del sexo parecen superar al riesgo (aún así consulta con tu médico)
  • Hacerlo dos o más veces a la semana da la mitad de papeletas para morirte por cualquier causa que hacerlo menos de una vez al mes.

Si te ha resultado interesante te recomiendo escuchar el episodio de la radio 79. Frecuencia sexual y riesgo de morir por infarto

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