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¿ La miel engorda ? (todo sobre la miel parte II)

En la parte I de todo sobre la miel ya hablamos sobre su producción, qué tipo de miel elegir a la hora de comprar, su composición y propiedades. Para responder a la (ambigua) pregunta de que si la miel engorda veremos un estudio bastante interesante que compara la ingesta de miel frente a la de azúcar. Y para terminar veremos qué papel jugó el consumo de miel en nuestros antepasados, y no hablo de tus abuelos, hablo de los antepasados que vivían en cuevas hace miles de años.

¿ La miel engorda ?

No, el que engordas eres tú

Chistes malos a parte, veamos un estudio sobre este tema en detalle. Pero antes veremos un ejemplo de cantidades para que sepas un poco el equivalente real en cucharadas de los gramos que menciono. También podrás saber la cantidad de fructosa que estás ingiriendo.

Una cucharadita de postre bien cargada, de esas que tienes que hacer el giro de muñeca para que no se te caiga la mitad, son unos 25 gramos. De ahí, un 38% es fructosa, con lo que estaríamos tomando un total de 9,5 gramos serían de fructosa, más o menos la cantidad que tiene una manzana.

Pero si lo comparamos al peso con azúcar, recordemos que el 50% es glucosa y el otro 50% es fructosa, estaríamos hablando de 12,5 gramos frente a los 9,5 de la miel. Así que si simplemente sustituímos el azúcar que echamos al café por las mañanas por la misma cantidad de miel ya estaríamos tomando menos fructosa. Esto sólo fijándonos en «ingredientes básicos» porque si nos ponemos a hablar de vitaminas, minerales y demás componentes beneficiosos que lleva el producto de las abejas, la miel gana por goleada.

A parte de eso, aquí tenéis un estudio en el que se compara la ingesta de 70 gramos de miel frente a la misma cantidad de azúcar, ya sabéis tres cucharaditas de esas bien cargadas, al día durante un mes. Resulta que los que tomaron miel redujeron su grasa corporal un 1% a parte de mejorar ligeramente los indicadores de riesgo cardiovascular (HDL, LDL, triglicéridos, etc). No sólo no engordaron al chascarse 26 gramos de fructosa proveniente de la miel, sino que bajaron su porcentaje de grasa corporal, ¡de traca!

A ver, es un estudio con una muestra pequeña (60 personas) y las diferencias no son la leche, el grupo del azúcar subió de peso menos del 1%. Pero con esto nos hacemos a la idea de dos cosas: la primera, que si acompañas el té o el café con miel en vez de con azúcar te estás haciendo un favor, incluso para perder peso. Y segundo, lo que te echas al café son cantidades muy pequeñas. El mayor (problema como ya comenté aquí) es el azúcar que tomas sin querer en la comida procesada y sobre todo en las bebidas azucaradas.

 Miel y evolución

Como en muchos de los artículos que hablo de alimentación suelo sacar el tema paleo (por ponerle marca) o hablando llano, lo que espera tu cuerpo que le des de comer, con la miel no podía ser menos.

La miel que tomamos hoy en día, si es como la que comenté en la parte I, es prácticamente igual que la he hemos tomado durante miles de años tiempo atrás. Curiosamente hay diferentes pinturas rupestres que lo muestran, ya sabes, como estas que salen cazadores de ciervos y demás animales, pero esta vez de apicultores cavernícolas.

miel engorda
Esta pintura rupestre encontrada en la Cueva de la Araña (Valencia) de hace aproximadamente 9000 años, muestra cómo llevamos consumiendo miel desde hace muuucho tiempo.

Como ya comenté, actualmente sacamos la miel de las colmenas hacia el verano, cuando la miel está más fluída y la podemos centrifugar mejor (parte I). Parece ser que estos apicultores de las cavernas cogían la miel en invierno, ya que con el frío las abejas se muestran menos activas y por lo tanto, menos agresivas. Esta diferencia de estación es por la forma de extraerla y porque no tenían trajes de apicultor, jeje. Hace miles de años no había extractores para centrifugar la miel, bueno ni hace 50 tampoco, por lo que no hacía falta la fluidez que hemos comentado antes, de hecho creo que les vendría bien la consistencia extra que da el frío a los panales llenos de miel a la hora de manipularlos. A parte de las picaduras que se evitaban. Una vez cogidos los panales, sacaban la miel estrujándolos de alguna manera, aunque simplemente si te pones a masticar el panal, sacando el jugo y luego escupiendo la cera lo aprovechas al 100%.

He leído por ahí que el consumo de miel en la era Paleolítica era ocasional, sólo la consumían cuando la cogían. Creo que también se podía dar el caso de que la almacenaran durante varios meses y luego la fueran consumiendo poco a poco o cuando tuvieran necesidad, ya que es un alimento que almacenado correctamente no se estropea.

Conclusiones

  • Compra miel directamente al apicultor.
  • Si se cristaliza es que no está pasteurizada (pérdida de propiedades).
  • La miel no sólo es glucosa y fructosa sino que tiene más componentes que la hacen beneficiosa: vitaminas, minerales, etc.
  • Tiene ciertos beneficios en catarros y gastroenteritis principalmente por su efecto bactericida pero no es un medicamento ni tiene propiedades mágicas.
  • Si sustituyes el azúcar que consumes por miel le harás un favor a tu salud y es posible que bajes de peso.
  • Como especie llevamos consumiendo miel desde hace muchos miles de años.

Si tienes dudas, te has que quedado con ganas de que toque algún tema relacionado con la miel, aún crees que echarte al café una cucharadita de miel engorda o lo que se te ocurra, te responderé encantado en los comentarios.

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