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169. Mitos sobre saltar a la comba

Tanto el mundo de la alimentación, como el del entrenamiento están llenos de mitos. El ejercicio del salto a la comba tiene varios que he ido comprobando que son MENTIRA, aquí los tenéis:

1. No puedes saltar a la comba descalzo

Cuando empecé a saltar a la comba tenía asumido que había que saltar con amortiguación y eso que ya llevaba tiempo corriendo descalzo. En la primera comba que me compré (una de esas baratas del Decathlon) «prohibía» específicamente eso de saltar descalzo.

Para ser justos hay que decir que el salto a la comba trabaja con especial intensidad la musculatura del pie, gemelos y sóleos. El día después de tu primer día saltando a la comba, si no eres muy conservador, lo normal es que tengas agujetas en esas zonas. Cuando vamos descalzos el trabajo de esa musculatura se enfatiza, por lo que saltar a la comba descalzo pone una intensidad doble en esa zona y puede traer problemas.

Dicho esto, si tenemos unos pies «despiertos» y fuertes, pasamos tiempo descalzos por casa o entrenando (echa un vistazo al curso de Minimalismo Básico para tener una guía de esos primeros pasos), el saltar a la comba descalzos no tiene por qué ser un problema. Como suele ser habitual, el problema es tener prisa al introducir el ejercicio y no el ejercicio en sí.

En el caso de que estés en medio de la transición a correr minimalista o descalzo no te recomiendo que te pongas a saltar a la comba descalzo. El énfasis extra en el pie, sóleos y gemelos que ya he comentado, puede ser problemático. Puedes sustituir algún día de carrera por el de comba, pero sé precavido.

2. No debes saltar en superficies duras

Este mito tiene mucho que ver con el anterior en cuanto al tema de los impactos. La superficie ideal sería un suelo liso de caucho o incluso de madera, pero no todos tenemos la suerte de tener acceso ilimitado a este tipo de instalaciones.

Si tienes una comba con cierto grosor el desgaste no será un problema aunque saltes sobre hormigón con cierta rugosidad. En cambio, si utilizas una comba de velocidad (de las finitas) el desgaste será muy rápido debido al roce, aunque sea de cable de acero. Así que te recomiendo que limites su uso a zonas poco abrasivas o para días concretos si quieres que te dure.

3. Necesitas una cuerda de velocidad para hacer dobles (doble unders)

Los dobles de comba o double unders son cuando damos un salto y la comba pasa dos veces por debajo de nosotros, en vez de lo habitual que es una sola vez. Este movimiento se popularizó con la llegada del Crossfit y supone un trabajo divertido e intenso una vez que tenemos cierto control de la comba.

No necesitas una comba de velocidad para aprender a hacer dobles, de hecho te perjudicará a la hora de aprender este movimiento nuevo. Al pesar menos nos cuesta más notar donde tenemos la comba cuando estamos saltando y hace más difícil el aprendizaje y la ejecución.

Las combas de velocidad al pesar menos, hacen que se nos carguen menos los brazos/hombros y que podamos hacer más dobles sin acumular tanta fatiga en esa zona. Pero también es más difícil ejecutarlos, así que sólo empezarás a sacar provecho a la comba de velocidad una vez que notes que se te cargan mucho los brazos cuando llevas bastantes saltos.

4. No apoyes el talón cuando saltes

En un curso de alguien famosillo decía que no hay que apoyar el talón al aterrizar. No estoy de acuerdo, depende de cuál sea nuestro objetivo. Si utilizamos la comba como acondicionamiento físico, salud, etc. tiene mucha mayor transferencia a nuestro día a día el apoyar el talón. Por no hablar de la transferencia a correr. Si nuestro objetivo es hacer mucho dobles de comba, puede ser una estrategia que nos ayude a ahorrar energía el hecho de ir apoyando el talón y llevar un ritmo moderado.

Otra cosa es que busquemos el máximo número de dobles en un minuto o estemos prácticando cierto movimiento que requiera velocidad. En ese caso, sí que nos beneficiaríamos de la velocidad extra que nos da el no apoyar el talón al aterrizar. Si nuestro objetivo es mayor potencia de salto también será una buena estrategia.

Esto se hace más notable cuando estamos trabajando con saltos alternos, ya que pide más el ir apoyando el talón para no sobrecargar tanto la zona de gemelos, sóleos y musculatura del pie.

En resumen, es algo así como correr sin apoyar el talón. Tiene sentido si estamos esprintando, pero no tiene mucho sentido hacerlo cuando vamos trotando.

5. Saltar a la comba es malo para las rodillas

Si no tienes un problema que te desaconseje saltar a la comba y haces una buena progresión no sólo no será malo sino que será beneficioso a fortalecer tus piernas no sólo a nivel muscular y tendinoso, sino también a nivel óseo.

6. Saltar a la comba no es para personas mayores

Si no tienes una lesión o problema grave que te lo desaconseje, cuando nos vamos haciendo mayores es cuando más necesitamos saltar a la comba. No estamos hablando de hacer dobles, aunque con si hay ganas y una buena planificación no le vería demasiado problema.

Sencillamente con hacer 100 saltos al día mejoraremos nuestra densidad ósea (aquí tenéis el caso de una de las socias que con 60 años mejoró marcadores óseos a pesar de reducir la medicación).

Sólo 100 saltos, no nos hace falta ni comprar una comba. Si hace mucho que no haces nada de ejercicio empieza con 10 o 20 y ve subiendo poco a poco hasta 100.

Podéis ampliar información sobre esto en el artículo Huesos fuertes: saltos a la comba y ejercicios de fuerza o escucharlo en el episodio 88 del podcast.

Y para muestra (de todo esto) un botón, os dejo una de las tomas preparando el Curso de Comba Intermedio, en el que hice 100 dobles de comba descalzo, con una cuerda de las gorditas y apoyando el talón. Quería sacar una toma con 20 o 30, pero me vi bien y me vine arriba 😉 (A ver si consigues contarlos)

Si quieres ponerte en serio con lo de saltar la comba, quizá te resulten interesantes estos cursos: