Saltar al contenido

93. Niveles de dificultad del terreno al ir descalzo

Ya son más de cinco años corriendo descalzo principalmente cuando el terreno era propicio. Pero ha sido este último año cuando he empezado a buscar la adaptación a andar y correr por cualquier tipo de camino. La capacidad de adaptación que tiene nuestro cuerpo, o más concretamente nuestro pie, para poder desplazarse por terreno difícil es sorprendente.

Capacidad de adaptación sorprendente, pero también limitada. Ahora mismo desconozco hasta dónde somos capaces de adaptarnos para caminar y correr en cuanto a lo agreste del firme se refiere. Sospecho que a casi todo, ya que nuestros antepasados fueron capaces de habitar gran parte de nuestro planeta saliendo desde África y sólo utilizando algún tipo de calzado hace unos 40.000 años debido al frío.

Pero ni estamos en el Paleolítico, ni me he criado corriendo por el monte descalzo. Por eso, para tomar referencias en este pequeño viaje, he clasificado el tipo de terreno que voy probando. De esta forma, tanto si llevas tiempo en este mundillo como si quieres empezar empezar en él, puedas tener ciertas referencias que te ayuden. También ayudará a entender la dificultad de ciertas rutas para hacer descalzo (que publicaré en el futuro).

Soy consciente de lo subjetivo y ambiguo que puede resultar esta clasificación, por ello (como siempre), admito críticas y puede que esto vaya sufriendo modificaciones con el tiempo. Bueno, vayamos al grano.

Para hacerlo más sencillo, o incluso más visual, he clasificado los niveles por colores al estilo de las pistas de esquí.

VERDE

Algunos ejemplos de terreno verde

Permite caminar aunque no tengas experiencia yendo descalzo. También permite correr sin problema (recuerda que necesitas hacer una transición para poder correr descalzo). Podemos ir al mismo ritmo que si fuéramos calzados, ya sea andando o a la carrera. Este terreno incluye:

La orilla del mar

Lo ideal sería una playa en la que la orilla tenga poca inclinación lateral, algo así como una playa en el Cantábrico en bajamar. Correr o pasear por cualquier playa es una maravilla, pero si tiene demasiada inclinación puede ser molesto o incluso lesivo.

Una carretera bien asfaltada

El asfalto bien liso también es una superficie bastante agradable, siempre que no sea verano y esté demasiado caliente. Este terreno de primeras es muy fácil, pero tiene cierto peligro. Al ser un firme totalmente uniforme hace que el patrón de movimiento, ya sea andando o corriendo, sea prácticamente el mismo en cada paso. Esto que en principio es una ventaja, hace que sea más fácil llegar a tener molestias sobre todo al principio, cuando somos más vulnerables.

Con un tipo de terreno más variable también iremos variando la pisada. Esto hará que vayamos cambiando ligeramente la forma en la que aterrizamos y nos impulsamos, y por tanto, fortaleciendo el pie de una forma más completa. Así que si tu terreno es el asfalto, es recomendable usar de vez en cuando otro tipo de suelo

Una senda muy lisa de tierra pisada

Las sendas por lo general suelen ser buena opción. Al no estar preparadas para vehículos no suele llevar piedra añadida. Es fácil que nos encontremos con la comodidad del asfalto pero cierta irregularidad, lo que hará la combinación perfecta. Si a esto le añadimos que la senda va por dentro de un bosque, hemos triunfado 🙂

Una pradera de hierba

Otra comodísima opción siempre que no haya piedras ocultas. A no ser que corramos por la hierba de unas pistas de atletismo o que conozcamos el itinerario, es fácil que nos encontremos alguna piedra esperándonos entre la hierba. Esto es bastante puñetero porque llevas un patrón de aterrizaje confiado y si hay una piedra debajo te la vas a comer. Te lo digo por propia experiencia, me he llevado peores sorpresas en este tipo de terreno que en un camino empedrado.

Etc

Esto incluye un largo y maravilloso etcétera: el suelo de casa (el mejor lugar para empezar), una acera bien lisa, el musgo al borde de un río, hormigón pulido…

AZUL

Algunos ejemplos de firme azul. Dentro de un mismo color, sobre todo cuando estamos empezando, podemos notar diferencias significativas de dificultad.

Alguien novato puede caminar, pero le supondrá ir notablemente más lento que si fuera calzado. Además tendrá que prestar gran atención a dónde coloca sus pies. Podrá correr a duras penas por este terreno.

Alguien más experimentado puede caminar o correr por este terreno sin sufrir pérdidas de velocidad. Simplemente tendrá que ir escudriñando el terreno con atención. Este tipo de terreno incluye:

Un camino liso pero con algo de suciedad

Una senda bastante lisa pero con alguna piedra, ramas, etc. Las sendas por dentro de bosque normalmente tienen este perfil. Las hojas, los frutos, las pequeñas (o no tan pequeñas ramas) y raíces hacen que haya que estar atento al camino para no llevarnos ninguna sorpresa desagradable

Una carretera un poco descarnada

Hay carreteras en cada nivel. Pueden ser una maravilla o un auténtico calvario. Una carretera que esté un poco deteriorada nos permitirá ir cómodos pero prestando atención a alguna grieta, grava que ha quedado suelta, etc. Las carreteras son el peor terreno sobre el que encontrarnos un obstáculo, por ejemplo, una pequeña piedra. Al ser tan duras, cuando pisamos la piedra ésta no entra un poco para abajo en el suelo, como ocurriría en la tierra (o como lo haría totalmente si fuera barro).

Una pista lisa con poca grava

Aunque las pistas suelen ser un terreno difícil porque suelen llevar mucha piedra suelta, hay algunas que tienen partes muy lisas similares a una senda. Estas partes normalmente suelen ser las rodadas de los coches.

Las pistas varían mucho según la época del año. Una pista que en época de lluvias puede considerarse casi verde por tener muy poca piedra y estar blandita, en agosto puede ser roja al tener más piedra levantada por el paso de los coches y estar mucho más dura.

Etc.

No tenemos tanta variedad como en las verdes y en general nos centraremos en sendas y pistas buenas.

ROJO

Las pistas con mucha piedra son las más numerosas en esta categoría

Aquí la cosa se complica. El novel tendrá problemas sencillamente para avanzar andando a muy baja velocidad y le será imposible correr.

Alguien con experiencia puede caminar por este terreno a un ritmo más lento que si fuera calzado. El paso de los kilómetros irá suponiendo cansancio en los pies.

Prestando muchísima atención al suelo, se podría correr a ritmo normal, pero por poco tiempo. Lo normal es que el ritmo de carrera se ralentice notablemente y que en algunos tramos haya que caminar. Este terreno me recuerda a un entrenamiento tipo HIIT (de series). Por poner un ejemplo, puedes correr a gran velocidad durante varias series de un minuto, pero no podrías salir a correr durante media hora a esa misma velocidad. Pues con este terreno pasa lo mismo, eres capaz de correr por él a velocidad normal, pero los pies se van cansando y esto hace que cada vez vayamos peor.

Si estás en esta fase de adaptación vigila el tiempo que pasas por este tipo de terreno, ya que si te pasas puedes tener molestias.

Este terreno incluye:

Pistas de zahorra

Los caminos preparados para los coches suelen ser complicados para ir descalzo. La zahorra utilizada para que un camino soporte bien el paso de vehículos puede ser bastante problemática. La grava (piedra pequeña natural) suele ser muy molesta al tener ciertos cantos, pero el escombro machacado lo es aún más. En él encontraremos pequeños trozos de baldosas y azulejos que pueden tener aristas afiladas y cierto riesgo de corte. No lo digo para asustar, pero ten en cuenta que un camino que en principio tiene buena pinta, a la hora de ir descalzo puede ser muy molesto. Lo digo con conocimiento de causa, ya que gran parte del terreno por el que corro descalzo tiene estas características.

Caminos con bastantes piedras

Me refiero a sendas o caminos naturales (sin que se haya modificado el suelo). Aunque un camino de estas características suele ser más agradable que una pista, hay veces que la gran cantidad de piedras que tiene hace que sea bastante penoso avanzar sobre ellos. Esto se magnifica si son piedras muy pequeñas y numerosas, en las que no tendremos hueco libre para plantar el pie a gusto.

Carreteras descarnadas

Como dije antes, las carreteras son el peor terreno para encontrarnos piedras sobre ellas. Una carretera en mal estado puede hacer que el avance sea lento y penoso.

Etc.

NEGRO

Totalmente impracticable para el novato. Casi impracticable para alguien más experto. Sólo nos permitirá pasar caminando muy despacio y colocando muy bien los pies. O también algunas situaciones en las que, debido a la temperatura, tengamos que pasar corriendo con alta cadencia (muy caliente) o habiendo calentado bien (nieve). Aún así dependerá de nuestra adaptación si podemos estar más o menos tiempo corriendo en sobre esas superficies. Este terreno incluye:

Caminos llenos de piedras puntiagudas

Pistas de zahorra con mucha acumulación de piedras. O simplemente una senda en la que el tamaño de las piedras (ni muy grande para pisar sobre ellas, ni muy pequeño para que no nos molesten) y el gran número de ellas hacen que el avance tenga que ser penoso, muy lento y preciso.

Carreteras en muy mal estado

A mayor cantidad de piedras sobre la carretera, más lento y difícil el avance.

Cualquier carretera demasiado caliente

La carretera con el mejor firme puede ser impracticable en verano cuando la está pegando el sol. La alta cadencia que llevamos corriendo nos permitirá avanzar sobre ella si aún no está muy caliente, pero cuidado, al llegar a casa nos podemos encontrar con una desagradable ampolla.

Nieve

Andando es del todo impracticable. Realmente aún no la he probado corriendo. Alguien muy experto, como Karim el Hayani, si cuando empieza a correr sobre ella ya va caliente no tiene mucho problema (puedes escucharle en la entrevista que le hice en el podcast). Aún así en este terreno máxima precaución que el riesgo de congelación es real.

Zona de cardos

Caminos poco transitados en los que se crecen gran cantidad de cardos y hacen que tengamos que estar parando cada dos por tres a sacarnos algún pincho. Luego al llevar a casa seguramente tengamos que usar unas pinzas finas para repasar 🙂

Etc.

Impracticable

Hay zonas que simplemente no podemos cruzar descalzos (al menos es lo creo a día de hoy), por ejemplo, un campo tupido de cardos o aliagas, un zarzal, etc.

Espero que esta clasificación ayude algo a visualizar ciertos niveles y terrenos en los que es normal sentirse cómodo o muy incómodo en función de lo adaptados que estemos o no a ir descalzos. Si leyendo esto te has animado con lo del minimalismo y quieres empezar con buen pie échale un vistazo al Curso de Minimalismo Básico, donde aprenderás cómo incorporar el minimalismo poco a poco en tu día a día para fortalecer tus pies de forma segura y hasta aprender a fabricarte tus propias huaraches con suela Vibram (a unos 3€ el par).