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328. Flora intestinal, lactato y maratonianos (entrenamiento aeróbico VII)

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Hasta ahora, en esta serie de artículos sobre el entrenamiento aeróbico, hemos visto diferencias de intensidades y cómo cada una de ellas parece tener diferentes adaptaciones, o mejor dicho, adaptaciones medibles en distintos parámetros: umbral anaeróbico, VO2 max, etc.

Hemos explicado cómo funciona metabólicamente el déficit de oxígeno causado por el ejercicio, principalmente en el músculo. Pero hay algo más, siempre hay algo más. El cuerpo es una máquina compleja con infinidad de sistemas, muchos de los cuales no sabemos muy bien cómo funcionan o influyen en otras funciones.

Para ilustrar esto, quiero compartir los resultados de un estudio sobre la flora bacteriana de unos maratonianos. Con ello me gustaría mostrar la complejidad del cuerpo humano e intentar transmitir que si tenemos una visión reduccionista nos perderemos cosas muy interesantes y, muy probablemente, sacaremos conclusiones equivocadas.

Flora intestinal en maratonianos

En este estudio, los investigadores analizaron las heces de 15 atletas de élite que iban a correr la maratón de Boston y las compararon con las de 10 personas sedentarias. También las analizaron durante 5 días después de la carrera.

Obviamente, no lo hicieron por gusto. El objetivo era analizar la microbiota intestinal de los sujetos y ver cómo afectaba a ésta correr una maratón.

Resultados

El género de bacterias Veillonella, había aumentado notablemente en los atletas tras correr la maratón. Este género de bacterias utiliza el ácido láctico como fuente de energía, produciendo otro compuesto (ácido propiónico) que es muy eficiente, a su vez, como fuente de energía para las células musculares.

Recordemos que cuando nuestro sistema aeróbico empieza a trabajar, cuando comenzamos a consumir glucógeno, el cuerpo comienza a producir lactato.

Cuando éste comienza a concentrarse en sangre, llega un momento (umbral de lactato) en el que el cuerpo pasa a la vía anaeróbica. Qué interesante, que hasta las bacterias que habitan en nuestro intestino, influyen en el reciclaje de lactato.

Resumiendo

Cuando hacemos un esfuerzo intenso nuestro cuerpo produce lactato. Cuanto menos se acumule este lactato en la sangre, más tiempo podremos seguir con nuestro ejercicio.

Hay un género de bacterias que comen de lactato y que generan un compuesto (ácido propiónico) que podemos utilizar como fuente de energía para nuestros músculos.

Jugando con los ratones

La cosa del estudio no acaba aquí. Para intentar seguir tirando del hilo, los investigadores meten bacterias de este tipo en ratones y les ponen a correr hasta el agotamiento.

El resultado fue que los ratones dopados con estas bacterias corrieron un 13% más que los que los del grupo control (sin dopping).

Para seguir profundizando, los investigadores hicieron supositorios de ácido propiónico, el compuesto que producían estas bacterias al consumir ácido láctico.

Ya sabéis lo que se hace con los supositorios… Los ratones que tuvieron la suerte de ser ayudados con los supositorios aguantaron corriendo lo mismo que los que tenían en su intestino las bacterias Veillonella.

Bromas a parte, lo que intento mostrar con este ejemplo, además de que es posible que en el futuro nos metamos cosas por el culo para correr más rápido en una carrera popular, es que no podemos resumir todo a un proceso metabólico que ocurre en el músculo.

El cuerpo es una máquina muy compleja de la que vamos entendiendo algunas cosas, pero creo que comprender sólo una parte de su funcionamiento nos puede hacer sacar conclusiones precipitadas.

Después de haber visto muchos aspectos (aunque no todos) del entrenamiento aeróbico, en la última parte hablaré de mis conclusiones y recomendaciones.

Fuentes


Meta-omics analysis of elite athletes identifies a performance-enhancing microbe that functions via lactate metabolism

Metagenómica de la maratón

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